
El agua dulce fluye hacia los océanos en cantidades cada vez mayores cada año, por culpa de la mayor frecuencia y fuerza de las tormentas, una intensificación causada por el calentamiento global. Así lo ha descubierto un equipo de investigadores, que también ha desvelado que, en total, en 2006, con respecto a 1994, entró en los océanos un 18 por ciento más de agua proveniente de los ríos y de la fusión de los hielos polares. El promedio del aumento anual es del 1,5 por ciento
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